Sentada
tras la ventana, hace horas que veo como los niños corren tras algunas hojas
que cae por los arboles por el otoño. Apenas digerí la idea que no estas a mi
lado, sonando en una radio nuestra canción
abraso fuerte una almohada y en una mano tengo tus cartas que he leído unas mil
veces este día. Para esperar que vuelvas, los peluches que estaban junto a mí
me miraban con pena como si me dijeran que no vas a llegar, miro cada cinco
segundos el celular para ver si llamas o me mandas un sms, para poder sentirme
cerca de ti, pero no me llamas.
Como
ya es costumbre en estas fechas las nubes se asoman junto con la noche y el
viento se hace mas fuerte, la venta deja entrar la brisa y me cubro con tu
chaleco, sigo viendo como caen las hojas en una calle casi vacía. Un auto da
vuelta en la esquina, te bajas y miras hacia la ventana donde estoy sentada mi
sonrisa aparece en los labios – te amo- gritas desde la calle tan fuerte que quizás te escucharon todos mis
vecinos, te lanzo un beso y bajo corriendo por las escaleras, llego donde tu
estas te abraso- yo también… te extrañe- susurre y me beso en los labios.

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